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MoRaDa de CrIaTuRaS

Lugar con infinidad de sentimientos diversos, colgados sobre estalactitas, sumergidos entre algas marinas y enterrados bajo fósiles por cada una de las criaturas que pasan por esta morada.

LOMBRIZ DE TIERRA EDDIE

lombriz de tierra Eddie.jpgEn memoria de una simpática lombriz que me alegró, durante un largo rato, la mañana


Una lombriz de una largura descomunal ha pasado al lado de mi puesto esta mañana. Me he dado cuenta cuando un hombre y su hijo se le han quedado mirando. Desde entonces no he podido dejar de mirarla. Durante al menos veinte minutos me he quedado embobado. Se ha contorneado, arrastrado y hasta ha hecho piruetas sin casi variar casi ni un ápice de sitio. La he apodado Eddie porque me recordaba al personaje de uno de los dibujos que veía mi sobrino. El suelo estaba totalmente seco y la pobre lombriz casi no podía moverse. Se ve que anoche llovió y Eddie se animó a dar un paseo por las calles vacías. Pero tuvo que perder la noción del tiempo y no le dio tiempo a volver a su hogar antes de que se secara el suelo.


Me ha dado pena verlo arrastrarse para conseguir unos escasos centímetros de su destino. Imaginé que su destino sería llegar a las rejillas del alcantarillado que hay justo enfrente de mi puesto. Trabajo vendiendo bonobuses, bonos para el autobús y como no tenía otra cosa mejor que hacer esta mañana, he decidido desperdiciar parte de mi aburrido horario de trabajo en contemplar a Eddie.


No sé nada de lombrices, ni tan siquiera de dónde había podido salir Eddie, pero he de reconocer que verla estirada balanceando la cabeza de un lado hacia otro me ha causado gracia. Al final le he terminado cogiendo cariño, ¿cariño?, ¿por una lombriz?. Imagino que les parecerá raro, pero hay que ponerse en la situación.


El caso es que tras diez minutos arrastrándose, Eddie ha conseguido avanzar ¡un metro! hacia la alcantarilla. Me he alegrado por ella, qué estupidez estar alegrándome por que una lombriz avance un metro, pero sí. He llegado hasta a sentir miedo cada vez que aparecía alguien y pisaba cerca de ella. ¿Es que la gente está ciega o qué?. ¿Acaso no la ven?, ¡si es enorme!.


El viento movía las hojas de los árboles y los pájaros piaban a un ritmo rápido. ¿Pájaros?. De repente uno de ellos ha volado hasta el suelo y ha mirado hacia Eddie. El pájaro mirando a Eddie, yo mirando al pájaro, Eddie en su afán de alcanzar la alcantarilla. Era como cuando estás viendo al asesino en una película y quieres avisar al protagonista pero no puedes. Eddie ha seguido en su empeño y el pájaro, por causas insospechables se ha marchado de nuevo al árbol. Quizás no lo haya visto con una hoja que había delante de Eddie. Aunque aún no había pasado el peligro sí se había alejado un poquito.


Mientras la gente con sus zapatos, zapatillas o botas, seguía aproximándose a Eddie, el pájaro seguía al acecho desde su rama. Sentía impotencia por no poder ayudar a Eddie aunque felicidad por ver a la larga lombriz seguir su infinitamente lento camino. La fina cabecita de Eddie tanteaba uno de los hierros de la alcantarilla. En otros escasos cuatro o cinco minutos estaría en su hogar.


En ese momento una mujer que llevaba a su hijo en un carricoche iba en dirección hacia la lombriz. Las ruedas zigzagueaban hacia el territorio de Eddie. El niño se había percatado de la posición de la lombriz pero su madre lo ignoró totalmente. Iban directos hacia Eddie. Al otro lado de la ventanilla se hallaba la silueta de una persona que atrajo mi atención para que la atendiera.


- ¿Me da un bonobús?.


Un crujido aceleró mi corazón a una velocidad de vértigo. Sólo podía pensar en Eddie siendo pisoteada por las ruedas del carricoche. Y a aquella despistada madre pensando en cosas banales en vez de hacerle caso a su hijo. Entonces un grito de dolor salió desde mi garganta sin que lo pudiera ocultar.


- ¡¡¡Noooo!!!.


Rápidamente busqué con la mirada los restos de Eddie aplastados por el suelo.


- Oiga no se ponga así, que se lo pensaba pagar – y se marchó enfurecido.


Donde debería estar Eddie sólo había una hoja partida en dos. Fue tal mi alivio que llamé a aquel hombre y le regalé un bonobús. La llegada a casa de Eddie, sano y salvo, había que celebrarlo de alguna manera.


Y digo en memoria, porque la hoja no fue desgraciadamente lo que se partió en dos
15/01/2005 23:28 Enlace permanente. Relatos

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gravatar.comAutor: lion

es una cagada mal ppostaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Fecha: 23/07/2008 22:55.


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