CIAO BELLA

paseado de la mano de una grata ternura
por un campo que a su caminar,
se hace cada vez más deslumbrante.
Lanzado por la marea
hacia un saco de estrellas
y acogido en él, revuelto entre
gotas de oro y un viento refrescante.
Devuelto a la normalidad
de un paisaje encantador,
de un fuego aún dormido
y de una noche fría,
marchada a su azulado refugio
hace tiempo.
Atardecer, templado atardecer,
de piel dorada y rasgada voz,
sumergido entre aguas de un pozo sin salida,
clavado entre la tempestad y la calma,
sonríes esta tarde de invierno
al verme acompañado de mi amada locura.
Y esperas el salto de una comba
que va y viene sin llegar,
pero que choca contra un cascabel
del que cuelga mi amor, para jamás perderme.
Entre matorrales de algodón y azúcar
escondes sabia imagen de lo hoy acontecido,
de mi feliz e imperecedero paseo,
danzado entre besos inventados para mí.
Anochecer, feroz anochecer,
revienta de envidia y huye,
vete pronto por tu oscura senda
y olvídanos, déjanos en paz,
a mí y a mi locura.
Ciao Bella,
te espero en el próximo amanecer.
2 comentarios
Anónimo -
Jesús -
Magnífica, como siempre.