CUANDO MI PIEL TIRITE
de una muerte lenta y atroz
en la que un tubo me protege
y a la vez secciona mis venas.
Despegar de mi enfermado cuerpo
ese marcapasos dantesco
que me ha sellado Lucifer
como a ovejas de un rebaño.
Podrías despertar temprano al sol
y apartar la luna a un lado,
y despejarme el camino hacia la luz
de ese astro sin identificar.
Arroparme de madrugada cuando mi piel tirite,
darme caramelos para el largo viaje
y evitar los insufribles llantos
que encharcarán de lágrimas las nubes.
Podrías amar a otra persona
y llenar así el pequeño hueco que te arrebaté,
olvidar mi nombre entre discos rallados
y no nombrarme, para así no tener que volver.
Rajar mis fotos y borrar mi existencia,
soliviantar mi corroída ánima que
con tantos pesares ha cargado
y ahora dulcemente se marcha.
Podrías escribir mis memorias,
ahora que no podré dictarlas
y fundir las frases sobre la lápida
de un cuaderno tallado de flores.
Vender mis cuentos por nada a cambio,
publicar los cuadros que, mi pincel, no pintó aún
escondido tras la contorneada indiferencia
de un arte que no dio don a mi alma.
Podrías cerrar la puerta cuando salgas
y poner un cartel de cerrado por descanso,
y porqué no, podrías darme antes,
un beso en la frente de despedida
ahora que estoy muerto...
3 comentarios
Judith -
Morador de criaturas -
Montse -