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MoRaDa de CrIaTuRaS

ENTIERRO DE LA SARDINA

ENTIERRO DE LA SARDINA

Como todos sabréis, el miércoles fue el entierro de la sardina. Aunque no se me note demasiado, lloré mucho. Lloré tanto que hasta que mi madre no apartó la cebolla de la mesa no pude parar de llorar.
La sardina, fiel aguafiestas, nos demostró cómo pueblos enteros, ciudades y hasta capitales pueden llorar la pérdida de un animal tan chiquitín que engullimos cuando los vemos recién fritos en las playas.
Bueno, por si no he demostrado que lloré aquel día, aquí dejo mi pequeño homenaje:




Esta noche el cielo
se ha vestido de carnaval.

Ha salido obnubilado
y cubierto por oscuros mantos.

Se ha mojado el traje
como años atrás,
y ha empapado a todo el pueblo,
triste, por el entierro de la sardina.

HAMBRE EN EL MUNDO

<center> HAMBRE EN EL MUNDO</center>

Nadan en la abundancia de la nada,
rastrean los contenedores de basura
suplicándole a un Dios,
que encuentren un cazo de potaje en su interior,
una caja de zumo vacía que poder exprimir
y de la que sacar unas míseras gotas que sorber.

Como auténticos detectives,
investigan cada migaja de pan
que dejó Pulgarcito en su camino.

Sueñan con encontrar el mundo perfecto
donde levantarse cada mañana
y poderse llevar algo a la boca.

Sueñan con una casa donde refugiarse del frío,
con medicinas que curen sus heridas
y una ración de comida
que saborear esporádicamente.

Pero sueñan demasiado,
sus ojos están inyectados en sangre
de tanto buscar alimento.

Revuelven el mundo en busca de esa ayuda,
de esa “vida tan bella” de la que tanto se habla
pero que no son capaces de encontrar.

Pero al nuevo día,
los ancianos se derriten por el sol,
la gente une su boca reseca con el húmedo
desierto ensangrentado,
y los niños mueren.

Como auténticos exploradores,
los que sobreviven no cesan en su búsqueda,
parten de madrugada imaginando
que Dios ayuda a quien madruga,
pero pierden la esperanza cuando al final del camino
sólo encuentran la muerte.

CLASES PRÁCTICAS DE COCHE

CLASES PRÁCTICAS DE COCHE

Hoy cojo el coche por primera vez. Será entre las 13:00 y las 14:00 horas de esta mediodía. Así que avisados estáis. Si tenéis que salir a comprar algo, hacerlo antes. Si tenéis que volver de trabajar a esa hora, no crucéis ninguna carretera. Y si así lo hacéis, mirad bien a ambos lados, pues puedo aproximarme rápidamente por alguno de ellos.

HE APROBADO EL TEÓRICO DE COCHE

HE APROBADO EL TEÓRICO DE COCHE

¡¡Madre mía que nervios!!. No sabía yo cuánto se podía llegar a sufrir por un exámen. Anoche no pude dormir, y no es que no estuviera preparado para el exámen, ni porque estuviera pensando directamente en él, sino porque subsconcientemente no podía dejar de pensar en otra cosa. Y digo subsoncientemente porque yo no quería pensar en él, pero mi mente no me ha dejado. El caso es que, no se si despierto o meido dormido, he ido al exámen, lo he hecho con más o menos fortuna, y sólo he tenido 2 fallos :-). Así es que hoy por hoy soy el hombre más feliz del mundo, jeje. Y creo que peso como unos 10 kilos menos de mi comedero de cabeza.
Mañana o pasado comienzo con las clases prácticas, así que si alguien tenía pensado salir por la mañana de su casa para comprar o hacer algo, mejor déjenlo para el sábado que no cojo el coche, jeje.

SHIANIN

Anoche estuvimos Cristina y yo tomándonos unas cañas en LAS TAPAS DE TONI. La cocinera; y mujer de Toni, el camarero, es filipina. No sé como salió el tema, pero nos empezó a hablar de sus dos niñas con Toni, de su niña con su ex, y de la niña de toni con su respectiva ex. Una de sus niñas se llamaba Shianin. La que había salido de la relación de Sheila (que así se llama la cocinera y mujer de Toni) y su exmarido.
Nada más escuchar el nombre nos encantó. Cristina adora los nombres raros y bonitos. Imagino que los nombres bonitos los adorará todo el mundo, pero ella tiene una sensibilidad especial con la originalidad, y Shianin no es que se llame mucha gente en España.

Después de hablar de sus niñas, del porqué se vinieron a Puertollano a vivir y de por qué pusieron un bar, pagamos la escasa cuenta y nos fuimos.

La noche no era para ir en manga corta, así que aún con el pluma puesto y abrochado hasta la barbilla, abracé a Cristina y nos marchamos caminando a paso rápido hacia casa.

El paseo estaba repleto de hojas caidas de los árboles. Era como el camino de oro de Alicia en el país de las maravillas. Todo era precioso para un pintor, el frío, asesino de vagabundos sin cobijo, era bonito percibido desde nuestro punto de vista: abrazos, cariñitos, y después de un rato andando, el calor de nuestros hogares.

Pero algo se cruzó en nuestro camino, o mejor dicho, nosotros nos cruzamos en su camino. Mientras charlábamos de cuan bella es la vida cuando se crea una familia, miré al suelo y en medio de todo el mar de hojas doradas se encontraba un gatito al que apunto estuvimos de pisar. La avisé a tiempo y nos detuvimos para intentar acariciarlo. Normalmente los gatos son poco propicios a que los acaricies, y más si son salvajes. Pero éste se dejó, nos miró con esos ojitos con los que nadie podría negarle nada, y nos maulló, levemente. Lo acariciamos como si hubiera sido nuestro desde toda la vida. Nos miramos el reloj y al ver las horas que eran, decidimos dejar de acariciar al gato. Cristina tenía que estudiar para un exámen importantísimo que tenía hoy. Pero cuando quisimos marcharnos, el gato maulló de nuevo e intentó caminar, pero una de sus patitas traseras estaba inmóvil. No sabíamos que le podía haber ocurrido pero el gato no era capaz ni de moverse del sitio. No podíamos dejarlo allí abandonado a la suerte de la gélida noche, de su inmóvil pata y de las posibles pisadas de las demás personas.

Así que llamamos a la madre de Cristina, y tras la negativa de que se quedara en su casa (cosa comprensible, teniendo cuatro gatos y un perro), optamos por coger una caja de cartón, meterlo allí y llevármelo yo a mi casa. Primero pasamos por la casa de Cristina que me dio alimento para poder darle de comer al gato anoche noche, una cajita de plástico, una toalla y arena.

Yo no puedo quedarme con el gato, que por cierto, es gata, y la llamamos Shianin, pero esta tarde vamos a llevarla al veterinario a ver si le pueden sanar esa patita mala y podemos soltarlo otra vez por el paseo por donde imaginamos que tendrá a su familia y por donde imaginamos que vivirá como antes del percance de la pata.

FELIZ AÑO 2005 (abstenerse rimas)

FELIZ AÑO 2005 (abstenerse rimas)

Nada, que aunque ya esté bien entradito el año, no quería seguir colgando cosas sin desearles un año repleto de ilusiones y auguraros un año en el que se cumplirán todos vuestros deseos. Recuperaros ya de las resacas, que va siendo hora.

DESEOS FERVIENTES

DESEOS FERVIENTES

Mujer ardiente,
deseosa divagante de amor,
vertiente fogosa
de claros y anaranjados
chorros de sexo.

Penetrante caricia,
jugosa venganza sobre un beso,
glotón embriagamiento de juegos,
lametones en lugares prohibidos,
mordiscos en la oreja.

LOMBRIZ DE TIERRA EDDIE

LOMBRIZ DE TIERRA EDDIE

En memoria de una simpática lombriz que me alegró, durante un largo rato, la mañana


Una lombriz de una largura descomunal ha pasado al lado de mi puesto esta mañana. Me he dado cuenta cuando un hombre y su hijo se le han quedado mirando. Desde entonces no he podido dejar de mirarla. Durante al menos veinte minutos me he quedado embobado. Se ha contorneado, arrastrado y hasta ha hecho piruetas sin casi variar casi ni un ápice de sitio. La he apodado Eddie porque me recordaba al personaje de uno de los dibujos que veía mi sobrino. El suelo estaba totalmente seco y la pobre lombriz casi no podía moverse. Se ve que anoche llovió y Eddie se animó a dar un paseo por las calles vacías. Pero tuvo que perder la noción del tiempo y no le dio tiempo a volver a su hogar antes de que se secara el suelo.


Me ha dado pena verlo arrastrarse para conseguir unos escasos centímetros de su destino. Imaginé que su destino sería llegar a las rejillas del alcantarillado que hay justo enfrente de mi puesto. Trabajo vendiendo bonobuses, bonos para el autobús y como no tenía otra cosa mejor que hacer esta mañana, he decidido desperdiciar parte de mi aburrido horario de trabajo en contemplar a Eddie.


No sé nada de lombrices, ni tan siquiera de dónde había podido salir Eddie, pero he de reconocer que verla estirada balanceando la cabeza de un lado hacia otro me ha causado gracia. Al final le he terminado cogiendo cariño, ¿cariño?, ¿por una lombriz?. Imagino que les parecerá raro, pero hay que ponerse en la situación.


El caso es que tras diez minutos arrastrándose, Eddie ha conseguido avanzar ¡un metro! hacia la alcantarilla. Me he alegrado por ella, qué estupidez estar alegrándome por que una lombriz avance un metro, pero sí. He llegado hasta a sentir miedo cada vez que aparecía alguien y pisaba cerca de ella. ¿Es que la gente está ciega o qué?. ¿Acaso no la ven?, ¡si es enorme!.


El viento movía las hojas de los árboles y los pájaros piaban a un ritmo rápido. ¿Pájaros?. De repente uno de ellos ha volado hasta el suelo y ha mirado hacia Eddie. El pájaro mirando a Eddie, yo mirando al pájaro, Eddie en su afán de alcanzar la alcantarilla. Era como cuando estás viendo al asesino en una película y quieres avisar al protagonista pero no puedes. Eddie ha seguido en su empeño y el pájaro, por causas insospechables se ha marchado de nuevo al árbol. Quizás no lo haya visto con una hoja que había delante de Eddie. Aunque aún no había pasado el peligro sí se había alejado un poquito.


Mientras la gente con sus zapatos, zapatillas o botas, seguía aproximándose a Eddie, el pájaro seguía al acecho desde su rama. Sentía impotencia por no poder ayudar a Eddie aunque felicidad por ver a la larga lombriz seguir su infinitamente lento camino. La fina cabecita de Eddie tanteaba uno de los hierros de la alcantarilla. En otros escasos cuatro o cinco minutos estaría en su hogar.


En ese momento una mujer que llevaba a su hijo en un carricoche iba en dirección hacia la lombriz. Las ruedas zigzagueaban hacia el territorio de Eddie. El niño se había percatado de la posición de la lombriz pero su madre lo ignoró totalmente. Iban directos hacia Eddie. Al otro lado de la ventanilla se hallaba la silueta de una persona que atrajo mi atención para que la atendiera.


- ¿Me da un bonobús?.


Un crujido aceleró mi corazón a una velocidad de vértigo. Sólo podía pensar en Eddie siendo pisoteada por las ruedas del carricoche. Y a aquella despistada madre pensando en cosas banales en vez de hacerle caso a su hijo. Entonces un grito de dolor salió desde mi garganta sin que lo pudiera ocultar.


- ¡¡¡Noooo!!!.


Rápidamente busqué con la mirada los restos de Eddie aplastados por el suelo.


- Oiga no se ponga así, que se lo pensaba pagar – y se marchó enfurecido.


Donde debería estar Eddie sólo había una hoja partida en dos. Fue tal mi alivio que llamé a aquel hombre y le regalé un bonobús. La llegada a casa de Eddie, sano y salvo, había que celebrarlo de alguna manera.


Y digo en memoria, porque la hoja no fue desgraciadamente lo que se partió en dos

CURSO DE DISEÑO DE PÁGINAS WEB

Pues sí. Hoy he comenzado un curso de diseño de páginas web. Es más, ahora mismo estoy en él, haciendo prueba de mis conocimientos como diseñador :-(. El caso es que tenía ganas de escribir algo por aquí, de contaros mis buenas nuevas, y de que estoy deseando de aprender más cosas para irle poniendo cosas chulas a la bitácora.
Veamos una prueba:


Ardiente como el fuego,

infinito como la eternidad

y fugaz como el amor.

Ah, por cierto, si queréis echarle un vistazo al nuevo grupo literario jóven de mi ciudad (del que soy integrante) mirar esta página: La Plvma Negra

LA CIMA DEL MUNDO

LA CIMA DEL MUNDO

La cima del mundo está
lejana de la de los corazones.

La cima del mundo está situada
en el centro de la riqueza,
contigua a la fama y el poder.

La cima del mundo no es el lugar más alto
sino el más rico el que se antepone
a parajes más bellos, fraguándole los sueños
a la cima de los corazones impíos.

La cima del mundo se maneja
con billetes de 500 euros, unos sobre otros,
y mostrando una aparente felicidad
por los medios de comunicación más empleados.

La cima del mundo no es el cielo de las personas,
tal sea su riqueza o empobrecimiento,
sino mansiones de Hollywood,
palacios de tierras afganas
y tremendos chaléts
con campos de golf incorporados.

No es la cima del mundo
la perfecta mezcla entre la vida piadosa
y desempeño de los mandamientos,
ni es la cima todo aquello
que supera en algo a otra cosa inferior.

Una cima del mundo debería constar
de amor, paz y un sitio reservado
a toda aquella gente buena de corazón.

Bájense entonces los sacos de monedas
quién ordenara subirlos hasta tan alto.

CUANDO MI PIEL TIRITE

CUANDO MI PIEL TIRITE

Con un leve silbido, podrías salvarme
de una muerte lenta y atroz
en la que un tubo me protege
y a la vez secciona mis venas.

Despegar de mi enfermado cuerpo
ese marcapasos dantesco
que me ha sellado Lucifer
como a ovejas de un rebaño.

Podrías despertar temprano al sol
y apartar la luna a un lado,
y despejarme el camino hacia la luz
de ese astro sin identificar.

Arroparme de madrugada cuando mi piel tirite,
darme caramelos para el largo viaje
y evitar los insufribles llantos
que encharcarán de lágrimas las nubes.

Podrías amar a otra persona
y llenar así el pequeño hueco que te arrebaté,
olvidar mi nombre entre discos rallados
y no nombrarme, para así no tener que volver.

Rajar mis fotos y borrar mi existencia,
soliviantar mi corroída ánima que
con tantos pesares ha cargado
y ahora dulcemente se marcha.

Podrías escribir mis memorias,
ahora que no podré dictarlas
y fundir las frases sobre la lápida
de un cuaderno tallado de flores.

Vender mis cuentos por nada a cambio,
publicar los cuadros que, mi pincel, no pintó aún
escondido tras la contorneada indiferencia
de un arte que no dio don a mi alma.

Podrías cerrar la puerta cuando salgas
y poner un cartel de cerrado por descanso,
y porqué no, podrías darme antes,
un beso en la frente de despedida

ahora que estoy muerto...

TROCITOS DE MIEDO

TROCITOS DE MIEDO

Van banderas de vaqueros
y bandadas de carroñeros buitres
sobre el carnoso cáncer
del pétreo y pedregoso desierto.

Vuelan bramidos y sollozos,
vendiéndole el alma al almirante anticristo,
devorando el nítido aire y transformándolo
en volátiles trocitos de miedo.

Vuelve a vibrar la negra bruma
y a virar hacia el perdido horizonte
en busca de un burlón alarido de negras
y escalofriantes bromas de pésimo gusto.

Bala el cordero y borra el silencio,
revuelve el vástago del recuerdo y le basta
con repetirse cada mañana que debe comer para no morir.

Va y bota de su mente esa balada de amor,
derrochadora de pasión sobre sus venas
y vence la barrera de su embalsamado cuerpo de bestia
con lindos versos y un dulce beso por doquier.

YING YANG

YING YANG

De polos opuestos nada,
¿cómo que no?,
yo siempre amo,
y yo te odio,
absurda contradicción,
sensato pensamiento,
¡vizca el barça!,
¡aupa el atleti!,
me siento oprimido,
tengo ganas de estrangularte,
¡basta ya!,
que no, que no me callo,
perdono tu osadía,
no tienes perdón,
no sabes lo que dices,
ni tú lo que piensas,
piérdete,
te encontraré,
te quiero?
¡¡¡te quiero matar!!!.

EL TIEMPO

EL TIEMPO

El tiempo lo es todo,
el resto, nada;
una mera sombra
de lo que existe y no sirve;
un dócil fantasma
que recorre de dentro a fuera
la tierra, el agua, el viento.

De eso hablamos,
Y cuando lo hacemos
Lo perdemos todo,
sólo queda el llanto
de la ausencia de una vida,
De unas hojas aplastadas,
De un pájaro que ya no canta
Y que muere por su culpa,
por el tiempo, por su falta.

AFLICCIÓN

Como un casual ocaso,
cansado y acosado,
me hallo sin retinas
con las que observar la falsedad
que nos revela el mundo.

Un completo alboroto de libre albedrío,
conjunto de hilos y manivelas,
razones inconexas y fallos.

Unos y ceros, desconexiones
que nos hacen dudar de cuya existencia.

Es absurdo reflexionar
y tirar de la manta que nos cobija,
lanzar al vuelo preguntas que rebotan
en nuestras conciencias y salen disparadas
a un recóndito tan ofuscado.

No vale la pena:
reír cuando nos dejen,
llorar cuando nos obliguen,
sentir el gélido filo de la espada que nos aflige
y dar gracias por cada paso,
posados de caras y casas pasadas.

Como el ánimo de un animal
por conseguir un mísero bocado
y no verlo arrebatado por otra ánima en pena
llamada hombre.

Verse rebozado en el barrizal, duele,
y el dolor que nos causa
la muerte de un ser querido
no es más que un proceso intermedio
de un quejido que se hará más sonoro
el día de nuestra muerte.

Como una ventana sin ventanales,
percibo el aire impuro de la sociedad,
fétida y sucia,
y ventilo mis pulmones que reprimen el silencio.

Y lloro en soledad?
si me está permitido.

ZULO

ZULO

Existe un vago y corto, muy corto,
recorrido desde mi vista hasta el techo,
desde el techo hasta las cuatro
paredes, y de ahí, al suelo.

Un minúsculo atajo desde
unos brazos estirados hasta encogerlos,
vueltos a lanzar al techo,
y bajarlos de nuevo apuntando al piso.

El tiempo no existe, no hay horas,
no hay día, no hay noche,
sólo aburrimiento y soledad.

Y un dolor intenso de cabeza
que rellena esa escasa superficie
sin salida ni para la imaginación.

Ni una mosca, ni un coche,
ni un segundo, sino dos, tres, catorce...
catorce mil, y podría seguir contando
hasta el infinito pues llegaría hasta él.

Nada, y todo a la vez.
Sin música, sin olores, sin tacto,
sin recreación de la vista, sin libertad.

Un navío que zarpa desde el muelle
hasta rebotar en él eternamente.

El techo se ha movido,
las cuatro paredes lo esquivan,
el suelo es un agujero negro que me traga
pero sin llevarme a ningún sitio.

Una luz se enciende y ciega mis ojos,
descoordinando el desequilibrio de mis sentidos.

Falsa alarma que desactiva
mi calamitosa atención
y hierve la sangre que yace
paralizada en mi cuerpo
cortando el tráfico a los pensamientos.

Comida,
arriba asoma,
bebida,
tarde pero no nunca.
Libertad, por favor, libertad.
Pero ignoran mis súplicas.

Otro y otro día,
y otro momento,
y otros catorce mil segundos...
techo,
paredes,
suelo,
locura.

SHIANIN (ii)

SHIANIN (ii)

Me gustaría aclarar dónde se encuentra actualmente Shianin, después de lo que ocurrió en su día (que aunque esté relatado como "ayer", sucedió hace más de dos semanas). EN MI CASA :-)

SED DE TRANQUILIDAD

SED DE TRANQUILIDAD

No es que ansíe que tu mordaza
seque la ceñida piel de mis labios,
ni que revuelva los cajones olvidados
en busca de antaños sabores.

Tu magia aturde al más incauto
en pos del abrazo del destino,
llamarada fría y quebrada,
eterna luna de dos cielos
clamando un beso,
sólo un beso.

Y cuando rasgas tu tierna mirada
deshilachando mi cosido corazón,
brota de tus entrañas arte,
nace del suspiro un poema y
mezclas lo divino con lo mundano.

No olvides aquella luz de espiga dorada,
ni el lance que contrajo mi muerte,
cuerpo abatido por contusiones y
mente soliviantada por tu figura,
pues un sinfín de nubes cristalinas
dan reposo a mi masacrada alma.

Valga la pena criar flores de colores turbios
y vestir la última indumentaria en esta vida,
erguirse, con las manos en el corazón,
obstruyendo con aún fuerzas inverosímiles
la vena amorosa que clavaste en mi pecho.

MUDANZA

MUDANZA

Abierta la esfera del sentimiento
y cerrado el orgullo,
dejo ebullirse un leve recuerdo
en forma de llanto, odio
y venganza.

Respeto, cariño, amor,
palabras con fuerte significado
que me han extraviado para siempre
como un niño que deja caer
sus dientes de leche a puñetazos.

Ya no pienso, enmudezco,
ya no río, ya no me hallo,
ya no tiemblo al pensar
que viene el saco con su hombre.

He absorbido tatuajes que no he pedido
y signos de violencia sin merecerlos.

Una sombra de ojos, que está de moda,
resalta un novedoso tono sobre mi rostro,
el color del maltrato.

Por ello dudo que mi vida tenga sentido,
que las voces de tantas mujeres así
puedan ir en una frecuencia
no audible para el oído de los jueces.

Dudo de todo,
como dudo del día en que mude
mis muebles a otro lugar
donde descansar agusto,
donde no sufrir más palizas, humillaciones, insultos...
donde el transportista sea un ser alado,
con un perfil griego
y un rostro angelical.

A OTRA COSA MARIPOSA

A OTRA COSA MARIPOSA

Y sobrevolando lo acaecido
oteo desde lo alto la necedad,
mi necedad, y la entierro muy abajo,
tan abajo que ya ni la veo,
tan profunda que ya ni soy capaz de percibirla,
aunque sé que está ahí.

Pero aún sabiendo que existe,
la esquivo atacándola desde otras direcciones,
porque la mejor defensa es un buen ataque,
y un buen ataque, mata, a veces,
sólo a veces.